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Menos
conocida por el turismo que Ischia y menos esnob que Capri, pero igualmente
llena de costas recortadas y de playas estupendas, Procida - la Prochyta
(prolija del mar) de los antiguos - es la llegada ideal para el que
busca un lugar en el que la pesca y la vida en el mar son todavía
el centro de la vida de los habitantes. Les será fácil darse cuenta
cuando vean a los pescadores y a sus familias atareados reparando
las redes y las nasas en el muelle del puertecito. Por otra parte,
la marinería de Procida tiene una historia amplia y gloriosa. A principios
del siglo XIX, su flota contaba ya con más de cien naves, que surcaban
el Atlántico y el Pacífico. A finales de siglo, en 1885, esta pequeña
isla tenía la séptima flota del Reino en cuanto a toneladas y la cuarta,
en cuanto a número de naves. Los habitantes de Procida supieron inventarse,
a principios del siglo XX, una barca toda suya, la paranza, que es
todavía la más difusa entre los pescadores. La arquitectura y el urbanismo
son también testigos de la unión entre el mar y los habitantes. Las
casas, unidas las unas a las otras, tienen colores distintos, de manera
que cada marinero, desde lejos, puede reconocer la propia. También
la parte más antigua - la Terra Murata, en el punto más alto de la
isla - tiene una historia unida al mar. Allí los habitantes de Procida
se refugiaban para huir de los asaltos de los piratas, y allí construyeron,
en el siglo XVII, la sugestiva abadía de San Michele ( San Miguel
), que encierra un laberinto de galerías subterráneas y de catacumbas.
Para los isleños, la solemnidad más importante es el Viernes Santo.
Ese día, al alba, trombas y tambores llaman a los fieles a la procesión
de los Misteri ( Misterios), carrozas alegóricas que desfilan por
las calles - hasta medio día - junto a las figuras que representan
a Cristo Muerto y a la Dolorosa. Los que visiten Procida a finales
de julio pueden participar en la Sagra del Mare ( Fiesta del Mar ),
con fuegos artificiales y con la elección de la Graziella, la chica
que más se parece a la protagonista de la novela de Alfonse de Lamartine.
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